Historia de Palestina: los nombres de una tierra milenaria

Muchas personas buscan entender la historia de Palestina, especialmente en el contexto del conflicto actual. Sin embargo, lo que suele encontrarse son relatos simplificados o cargados de posiciones políticas o identitarias. La historia de Palestina es mucho más compleja: no se trata de una línea continua ni de una identidad fija, sino de un territorio que ha cambiado de nombre, significado y población a lo largo de milenios. Este resumen ofrece una base clara para orientarse en ese pasado, sin perder de vista sus matices.

Por esto, debemos hacer una diferencia fundamental entre “la historia de Palestina” y la “historia de los palestinos”.

Esta columna es una introducción para abordar la historia de Palestina.

Lo primero: “Palestina” como término geográfico neutro

Hasta aproximadamente la década de 1970, Palestina era un término políticamente neutro para referirse de manera amplia a la porción meridional (sur) del Levante mediterráneo.

Sin embargo, contrario a lo que se comúnmente se cree, el término geográfico nunca había tenido fronteras precisamente definidas. Lo único seguro era la frontera occidental: el mar Mediterráneo. La frontera norte más tradicional ha sido habitualmente el río Litani.

La frontera este y sur eran el problema. La frontera este podía ser y podía a veces no ser, el río Jordán. La frontera sur, por su parte, al hablar de Palestina, rara vez en la historia alcanzó el mar Rojo o incluyó el desierto del Naqab/Neguev.

Aun así, todo el mundo y especialmente occidente, entendía a grandes rasgos dónde era y qué incluía Palestina. Era un término estandarizado, especialmente en Europa y América, y no acarreaba en ese entonces una carga política. Era comparable a decir “Anatolia”, o “Norteamérica”.

Reconocer los anacronismos a pesar de la neutralidad del término

Si el locutor (es decir, la persona que está haciendo uso del término “Palestina”) ya reconoció de antemano la neutralidad del término, no sería equivocado ni políticamente problemático decir que “después de 1948, el Estado de Israel tiene soberanía sobre la mayor parte de Palestina“. Ya que con esta frase no se está afirmando que hubo una identidad, un estado o una entidad política soberana.

Contrario a lo que muchos afirman en redes sociales, (no debería ser necesario decirlo), Israel es un estado con institucionalidad funcional que EXISTE. Quizá algunos se niegan a reconocer su legitimidad, lo cual es válido, pero es absolutamente ridículo cuestionar que el Estado de Israel EXISTE, tanto como es ridículo cuestionar que la República de Chile existe.

Por esto es que, para abordar la amplia extensión histórica de la región, en que el tiempo post 1948 se hace insignificante en la gran escala temporal, no es incorrecto hablar de la historia de Palestina, incluso cuando uno reconoce que Israel es el “soberano de turno” en esta tierra que ha tenido tantos tipos de soberanías distintas en su historia.

Pero ojo: los judíos siempre se han referido a la misma tierra como “la Tierra de Israel“. Antes del sionismo —esto es, antas del siglo XX— este término era bastante neutro, casi tan neutro como decir “Palestina”. Muchos cristianos occidentales también la usaban de manera intercambiable. En esa época simplemente no era problema.

Por lo que, siempre y cuando el locutor declare neutralidad política con el uso del término, no es incorrecto ni debería ser problemático hablar de la “historia de la Tierra de Israel” —que por supuesto no es lo mismo que la historia del pueblo de Israel.

Dicho esto, cada uno de estos términos tuvieron un momento específico de la historia.

  • El término Palestina se impuso con mayor fuerza entre los siglos II y VII d.C.
  • El término Israel se impuso con fuerza entre los siglos VII a.C y II d.C.

Ambos términos EXISTÍAN previo a sus momentos dorados, y SIGUIERON EXISTIENDO posterior a estos. Pero sus significados específicos han ido cambiando con el paso del tiempo.

Por los motivos expuestos, es a veces problemático decir “Palestina” para antes del siglo II d.C., y es a veces problemático decir “Tierra de Israel” para antes del siglo VII a.C. y después del siglo II d.C. Especialmente, porque hoy en día rara vez el locutor es realmente “neutro”.

Por lo mismo, más importante que estar constantemente corrigiendo los términos precisos que “deberían” usarse para cada período histórico, es que el locutor DEFINA explícitamente su postura objetiva y neutra para el análisis histórico, INDEPENDIENTE del término usado.

Y qué pasa con Canaán

Hay otro nombre que es equivalente a Palestina e Israel, el cual puede ser usado en ciertos contextos.

Ese contexto es, específicamente, la Edad de Bronce de la prehistoria, entre aproximadamente los años 2800 y 1100 a.C., cuando la cultura cananea estaba presente, podríamos decir en todo el Levante.

Es en este período en que resulta totalmente anacrónico referirse a la región como Palestina o Israel, y si alguien lo hace, debemos sospechar de la neutralidad del locutor. A menudo encontraremos personas que piensan que una u otra identidad étnica “ha existido desde siempre” en el territorio que “le pertenece por derecho”.

En resumen…

“Tierra de Israel” y “Palestina” por lo tanto, se refieren normalmente al mismo lugar geográfico. Antes del siglo XX, nadie se enojaba por el uso de uno u otro. Hoy por supuesto, las cosas han cambiado. Debemos siempre sospechar de la persona que insiste con un solo término, omitiendo el otro.

Y para la persona que viene de base con una postura parcial, partidista, y/o ideologizada, la lectura, interpretación y comunicación del pasado más remoto tendrá un sesgo inmediatamente detectable. En estos casos, el pasado es a menudo instrumentalizado para crear una narrativa coherente con la propia postura.

Descubre mucho más acerca de la historia antigua de Palestina en el libro Antes que Dios Hablara.

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